Sobre “Lo Bueno es Aprender”

 

Aprender… ¿Hay acaso otra cosa?

Hace ya muchos años, llegué a esa conclusión, que en realidad la vida se resumía en sólo eso: aprender. Quizás aprender para desaprender, dirá alguien, pero al fin y al cabo lo mismo, aprender al final otra vez, siempre aprender. Y cuando crees que sabes algo, cuando crees que por fin hay algo seguro llega la vida y… Otra vez a empezar.

En realidad creo que lo único seguro en la vida es que no hay nada seguro, que lo mejor es no dar nada por cierto, por acabado por terminado, y cuando crees que, por fin, has dado con algo cierto, terminado y acabado es posiblemente porque ha llegado el momento de empezar de nuevo, y cuanto más te aferras a esa idea más dura es la caída, con más contundencia se produce el cambio.

Llevo toda mi vida observando el mundo y a las personas que me rodean, y he visto muchas que se desplazan por sus vidas con mucha facilidad, como si evolucionar, crecer a niveles profundos no fuera con ellas, pero al final algo llega, algo pasa y, de pronto, tienen que hacerse “grandes preguntas”. Pero ese algo suele ser bastante duro, es un poco como aquello de aprender por las buenas o por las malas, como comerte la comida en el momento que te la ponen o irlo demorando hasta que tienes que tomar la decisión de tragártelo te guste o no te guste.

Hay quien dirá que todo el mundo aprende, que todo el mundo evoluciona, que no hay vida sin aprendizaje… Sí, es cierto, poco o mucho siempre se aprende, pero aquí me refería a algo más profundo: a aprender de la vida, del sentido que tiene, de lo que nosotros hemos venido a hacer, cada cual a su modo, a la vida. No me refiero a madurar como lo hace una manzana, a nadie se le ocurrirá decir que una manzana ha evolucionado porque ha pasado de verde a madura y de madura a caerse del árbol, eso es un proceso natural y lógico, en las personas es crecer y envejecer, y eso no es evolucionar, como no lo es ir aprendiendo a hacer mejor alguna cosa. Como decían en una escuela de negocios, hay quién en realidad lo que tiene no son 15 años de experiencia, sino 1 año de experiencia multiplicado por 15.

La vida, la existencia, es algo más grande que levantarte durante cuarenta años para trabajar de sol a sol, pagar facturas para rodearte de cosas que en cualquier momento tendrás que dejar y abandonar, fornicar (poco y mal para la mayoría), engordar y hacerte viejo viendo crecer a otros que has traído a este mundo haciendo lo mismo que tú y, todo eso frente a una pantalla de televisor que te alivie del dolor de vivir. Si ese es el sentido de la vida… Si es todo lo que se puede esperar de la vida…

Digo “dolor de vivir” porque es algo que también he visto, aún muy soterrado, en la mayoría de las personas. El televisor y las múltiples distracciones que nos hemos inventado para no tener que pensar, para poder sentir cierto alivio e, incluso, cierta felicidad, no son más que eso distracciones para no enfrentar aquello que todos, más o menos presente u oculto, tenemos dentro, y que se resumen en una serie de preguntas simples, pero nada fáciles de responder: ¿Es esto todo…? ¿Hay algo más en la vida…? ¿Estoy haciendo lo que debo…? ¿Lo estoy haciendo bien…? ¿Realmente esto me hace feliz…? …

¿Fáciles, verdad? ¿Pero cómo contestarlas? Normalmente suele ser demasiado duro darte cuenta que lo que haces no tiene sentido, que en realidad podrías hacer más y mejor que perder el tiempo “matándolo” haciendo cosas absurdas o, simplemente, no haciendo nada; pero eres demasiado perezoso para intentar algo más que quejarte de no lograr lo que quieres, es mejor echar la culpa a otros y que, en realidad, no eres feliz, aunque tal vez tengas la suerte de tener un buen trabajo (dentro de tus esquemas mentales aceptados) y una serie de bonitos adornos en tu vida para darte la sensación de éxito y, por tanto, de felicidad, porque con todo eso por fuerza debes ser feliz, ¿verdad? Pero no, ¿si así fueras porque entonces te atontas con el alcohol, o con programas de televisión absurdos que te permiten agotarte y dormirte con facilidad, o con tantas cosas que si vas a mirarlas, a analizarlas y escucharte en realidad no te satisfacen?

Porque es mejor eso que enfrentarte a la Verdad… ¿Pero cual es la Verdad? ¿La que nos han enseñado o enseñan, la que hay interés en que creamos? ¿Cuál es la Verdad, qué es Verdad?

Por eso lo bueno es aprender, hacer las preguntas necesarias, con calma, tranquilidad, sabiendo que la vida siempre nos va a contestar, y una vez respondidas volver a preguntar. Muchas de esas respuestas no serán agradables, el aprendizaje que de ellas nos llega no nos gustará, pero será mejor que seguir viviendo en la ignorancia.

Por cierto… Tened siempre en cuenta que, digan lo que digan, eso es lo que pretenden de vosotros los que os dirigen: Que viváis en la ignorancia… Pan y circo, nada más, porque cuando pensáis por vosotros mismos, cuando analizáis por vosotros mismos, os volvéis peligrosos, las “falacias fértiles” (esta definición de George Soros me encantó la primerva vez que la escuché) dejan de ser fértiles porque dejan de ser falacias y dejan de fertilizar los bolsillos de quienes las venden. Creo que sólo por eso, nada más, merece la pena preguntar y aprender, os va en ello vuestar vida.

Por otra parte, en este blog hay muchas cosas diferentes, quizás algunas parezcan dispares, pero todas forman parte de lo mismo: Conocimiento.

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