¿Hay interés en saber o vale más la pereza y el conformismo?

Decía Ortega y Gasset en “La Rebelión de las Masas”:

Ya sé que muchos de los que me leen no piensan lo mismo que yo. También esto es naturalísimo y confirma el teorema. Pues aunque resulte en definitiva errónea mi opinión, siempre quedaría el hecho de que muchos de esos lectores discrepantes no han pensado cinco minutos sobre tan compleja materia. ¿Cómo van a pensar lo mismo que yo? Pero al creerse con derecho a tener una opinión sobre el asunto sin previo esfuerzo para forjársela, manifiestan su ejemplar pertenencia al modo absurdo de ser hombre que he llamado «masa rebelde». Eso es precisamente tener obliterada, hermética, el alma. En este caso se trataría de hermetismo intelectual. La persona se encuentra con un repertorio de ideas dentro de sí. Decide contentarse con ellas y considerarse intelectualmente completa. Al no echar de menos nada fuera de sí, se instala definitivamente en aquel repertorio. He ahí el mecanismo de la obliteración.

Es muy difícil -por no decir imposible llegar a un acuerdo- con esa “masa rebelde” de la que hablaba Ortega y Gasset, lo triste es que la segunda palabra de esa definición, rebelde, podría prometer algo más esperanzador porque su significado viene referido a una persona que, faltando a la obediencia debida, se rebela, que se subleva y que opone resistencia, pero al día de hoy esas personas que no se paran ni cinco minutos en pensar y que se alimentan de la “pseudo-información” que los medios le sirven no se les puede poner tan desafiante y hasta admirable calificativo bajo ciertas circunstancias, porque la realidad es que son simplemente rebaño… Y en el rebaño nunca hay rebeldes, todo es ir mansamente donde los que los pastorean han decidido que vayan, para esquilarlos y, llegado el momento, sacrificarlos.

La rebeldía de esta masa sólo es tal en contra de cosas básicas sin las cuales el ser humano no es nada, como el conocimiento, la lógica, pensar por uno mismo… Es una cerrazón contra todo lo que no sea “lo creo porque así he decidido creerlo”, aunque no haya más fundamento para ello, y apegarse borregamente a lo que dicen los telediarios y los medios de mayor difusión a pesar de haberse demostrado sobradamente que no es una buena base para saber lo que pasa en realidad, y menos para saber lo que tiene uno que hacer con la propia vida.

Hace unos años esos telediarios y medios nos decían que no había problemas, que el asunto inmobiliario era estable y hoy la gente que creyó aquello se encuentra muchas veces enfrentadas a desahucios y a un sistema “legal” bancario que les endeudará de por vida; nos contaban que la banca era sólida, y ya llevamos casi 37.000 millones regalados a la banca y gracias a la cual hemos sufrido un rescate, por mucho que el gobierno lo niegue. Esto son sólo dos ejemplos, pero está la corrupción, las amnistías fiscales, la financiación de los partidos políticos, la… etc., etc., etc… Sobre todo esto y mucho más nos han contado y nos siguen contando cientos de cosas y al final todas ellas terminan demostrándose que son mentira, por tanto… ¿Puede alguien que se alimenta de telediarios y medios al uso decir que sabe realmente lo que sucede?

Pero esa masa que no ha dedicado ni cinco minutos a pensar sobre prácticamente nada y se engorda de esa información como si fuera “fast-food” sin darse cuenta que al igual que estos alimentos no son lo mejor para su buena salud, en este caso intelectual, resulta ser una masa bastante obtusa, no quieren saber pero pretenden saber y cuando les muestras por un solo instante que pueden estar equivocados se cierran en banda con respuestas bastante absurdas, como la última que escuché y que fue la que me decidió a escribir este post:

¿De qué te sirve saber todo eso, va a cambiar algo?

Esta respuesta es lo mismo que si esa persona que está siendo engañada por su pareja dijera que prefiere no saberlo porque no va a cambiar nada. Puede tener su punto de lógica cuando no saber te proporciona bienestar, confort, seguridad, pero si no sólo te están engañando, sino que además te está empobreciendo, jugando con tu bienestar, tu economía, tu salud, amargándote la vida y encima culpabilizándote a ti de que las cosas van mal porque dice con toda desfachatez que has vivido por encima de tus posibilidades cuando la realidad es que lo ha delapidado en juergas y en regalárselo a sus amigotes, entonces estás tratando con lo que se llama un maltratador… Y si entonces pregntas de qué te sirve saber todo eso, va a cambiar algo, es que eres un perfecto/a imbécil o alguien con un espíritu y una autoestima realmente deplorables.

Por otra parte, esa respuesta y otras similares implican de entrada un par de cosas graves: Por una lado se apuesta por la inutilidad del conocimiento y, por otra, se asume no se puede cambiar nada. ¿Cómo se ha podido llegar a una situación tan pobre como esa? ¿Cómo se ha podido llegar al punto de que el conocimiento se ha vaciado de todo el poder que en sí mismo lleva y cómo se ha llegado a que resignarse a de una situación como esta sea lo natural? Sea como sea es un gran logro de los que nos pastorean y se apoya en la pereza natural del ser humano que elude todo lo que sea esfuerzo, incluso cuando le va en ello cosas tan importantes como las que ahora se están decidiendo.

La gente no sabe, pero eso puede ser comprensible, pero lo triste e incomprensible es que no quiere saber, ni le importa saber… Espacialmente aquellos que creen que lo que está sucediendo es algo que a ellos no les va a afectar, que por alguna razón misteriosa creen que están a salvo, pero nadie está a salvo.

Empecé con un autor y termino con otro. Napoleón Hill dijo que “solo la persona con una mente abierta se convierte en una persona verdaderamente educada”.

Las personas tienen la mente cerrada a todo lo que no se el mundo que han decidido creer que es la verdad y hoy, a pesar de tantos títulos universitarios el resultado de esa actitud es la falta de educación en general y personas obtusamente satisfechas de su propia no-educación.

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